El Club de Lectura del Departamento Educativo del Museo de Historia Natural de Valparaíso a cargo de Cecilia Vega, Andrea Vivar y Alejandra Baradit tiene como objetivo profundizar y conversar en torno a distintas obras y autores, desde el análisis y reflexión de su contexto histórico y social. Hemos abordado el contexto social y político del poema Nada de Carlos Pezoa Veliz,  La bandera de Chile de Elvira Hernández;  Los dones previsibles de Stella Díaz Varín,  Canto del macho anciano de Pablo de Rokha, Obra reunida. Poemas, relatos y textos críticos 1998-2020 de Karina García Albadiz, Taller “La política atravesando la poética”;  El Padre mío y El infarto del alma de Diamela Eltit; la filosofía y el concepto de “escucha activa” de Paulo Freire y el libro Humo hacia el sur de Marta Brunet.

 

He visto el vídeo con la exposición acerca del libro de Elvira Hernández: “La bandera de Chile”, me parece que es un muy buen comentario acerca de un texto simbólico para nuestra historia social y literaria. Sin duda que la obra de Elvira Hernández y este libro en especial, más allá de las formas con las que trabaja, del lenguaje, conforma un cuerpo completamente coherente para los tiempos propios y que como buena obra trasciende su propio tiempo. Podemos tener posiciones distintas, con respecto a los símbolos, y claro, esto se convierte en un campo de disputa, como bien dices con respecto al propio objeto bandera, donde más allá de su materialidad sus significados la desbordan, ya que es una construcción que ha permanecido en el tiempo adoptando y siendo permeable a las distintas manifestaciones, es como un canal en el cual se da cuenta del sentido del grupo social. De todos modos creo que el presente, que es en buena parte espectáculo, teatraliza el uso de los símbolos, dándole tal vez más densidad de la que tienen, tal como sucede con las esculturas y monumentos que vemos alterados, pintados, rotos, etc. Donde lo más importante es nuevamente el lenguaje, porque lo que se dice se puede decir de muchas formas, pero las formas que adopta la exteriorización o la comunicación no es casual. De allí que la estética, como cuerpo coherente entre forma y contenido se desplaza entre campos que muchas veces no alcanzamos a asir.

Leonardo Soto Calquín, artista de Rancagua.

2 de febrero 2021

Junto con agradecer su excelente exposición me gustará compartir algunos comentarios que me surgieron por este evento: Antes de su conferencia yo no fui capaz de leer el libro, sentí rechazo, justamente el que nos genera lo marginal tal como Ud. comentó ayer. Tras su explicación, me senté a leerlo de inmediato y me causó un gran efecto, al reconocer experiencias y situaciones.
Se me ocurre asociar este texto con el tipo de literatura surrealista con la ‘escritura automática’ de principios del siglo XX cuando supusieron que exteriorizaba ‘el inconsciente’, el YO profundo, al bajar las barreras de la formalidad de la emisión construcción de ideas. Me parece que El Padre Mio hace hablar al Chile profundo, el que subyace bajo una realidad de maldad impensable pero instalada en la vida que nos tocó soportar entonces (y en parte aún ahora). 
“Los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad”.  También el texto me evoca el poema de León Felipe “ya no hay locos en España”. No es posible ser cuerdo cuando la sociedad se vuelve insana, perversa, con una maldad radical.
Finalmente me hizo recordar la antigua sabiduría que asignaba a los locos, albinos, hermafroditas y otros fenómenos un carácter de mensajeros divinos, como las drogadas pitonisas de Delfos. Creo que Padre Mio cumplía esa labor mensajera.
Luego de reiterar mi agradecimiento, me despido esperando su próxima conferencia. 
 
Atentamente
 
Jaime Aravena

Indiscutiblemente soy pueblo ardiendo, entraña de roto y de huaso, y la masa humana me duele, me arde, me ruge en la médula envejecida como montura de inquilino del Mataquito, por eso comprendo al proletariado no como pingajo de oportunidades bárbaras, sino como hijo y padre de esa gran fuerza concreta de todos los pueblos, que empuja la historia con sudor heroico y terrible sacando del arcano universal la felicidad del hombre, sacando del andrajo espigas y panales.

Fragmento de Canto del macho anciano.

 

Mañana volveremos al campo. Pasado mañana iré a oír misa al pueblo, con mi suegra… enseguida visitaré el invernáculo, la pajarera, el huerto… A mi alrededor, un silencio indicará muy pronto que se ha agotado todo tema de conversación… Luego nos iremos a dormir. Y pasado mañana será lo mismo, y dentro de un año, y dentro de diez; y será lo mismo hasta que la vejez me arrebate todo derecho a amar y a desear, y hasta que mi cuerpo se marchite y mi cara se aje y tenga vergüenza de mostrarme sin artificios a la luz del sol. 

Fragmento de La última niebla.

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